OSO U OSA. LA POLÉMICA SOBRE SI EL PLANTÍGRADO QUE FIGURA EN EL ESCUDO DE MADRID  ES MACHO O HEMBRA.

 

En La Vida Biloba, entrevista realizada por la Dra. Nuria Lorite Ayán, episodio 136

© del texto L. REGINO MATEO DEL PERAL*.


*MIEMBRO NUMERARIO DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS MADRILEÑOS
EX –PROFESOR-TUTOR DE HISTORIA DE LA UNED
EX-JEFE DEL DEPARTAMENTO DEL DEPARTAMENTO DE PROGRAMACIÓN CULTURAL DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID.

                                               

 

INTRODUCCIÓN

 

En su obra “EL Madrid Antiguo y Medieval” [i]  Montero Vallejo  manifiesta cómo la fundación de Madrid se realizó por los musulmanes, como se acredita  en  un texto de al-Himyari : “Madrid, ciudad notable de Al Andalus, que fue edificada  por el emir  Muhammad ibn Ab ar  Rahmman”, como plaza fuerte para preservar a Toledo de las incursiones cristianas que hostigaban a los musulmanes  a través de los pasos de Fuenfría y  Guadarrama. En consecuencia, quedan descartados esos orígenes míticos: caldeos, griegos y romanos que los antiguos cronistas defendían, con tal de engrandecer la procedencia de Madrid, sin contrastar con rigor cuando nació Madrid.

 

     Joaquín Araújo[ii] pone de manifiesto la atracción que  suscita el oso entre los humanos, que ya procedía de antaño. Desde esa época   remota el oso competía con el hombre y ya disputaba con él los recursos que ofrecía la naturaleza. Igualmente, ambos buscaban los mismos refugios y pugnaban por idénticos alimentos. Asimismo, luchaban por su subsistencia y aquellos hombres primitivos consideraban al oso no solo como un codiciosa pieza de caza, sino también era temido, venerado y hasta “sagrado”. Araújo especifica que los osos, incluso, fueron objeto de estudio por parte de los investigadores de la Historia Natural, como Aristóteles y su discípulo, Teofasto, al que Araújo  cataloga como “el primer ecólogo” de la historia. También, cita  el libro octavo de  Plinio El Viejo: “De los osos y sus crías”, en donde se describen algunas de las características de los osos. En ese sentido, el oso desde los tiempos más remotos hasta la Edad Media tuvo el privilegio  en  parte de Europa de ser catalogado como “el rey de los animales”.

 

 

   Además de  Madrid, el oso también figura en el escudo de  otras dos relevantes capitales europeas: Berna.  Y Berlín. La palabra que en alemán se escribe bär y que en castellano significa oso es el sustantivo germano del cual proceden las palabras Berna y Berlín. 

 

IMAGEN DE UN OSEZNO(A) , CEDIDA POR EL PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABÁRCENO

Imagen de dos osos cedida por  el 

PARQUE DE LA NATURALEZA DE CABÁRCENO (Cantabria).

II El ESCUDO DE MADRID.

 

En el número 34 de la Revista de Madrid Histórico correspondiente  a los meses de julio y agosto del año 2011 publiqué un artículo : “ EL OSO U OSA EN EL ESCUDO DE LA VILLA”. El motivo que me impulsó a redactar ese artículo fue el debate que se suscitó en el año 2007 sobre si el plantígrado insertado en el escudo de Madrid es  macho o hembra. Después de pasados siete años,  desde  el 2011 hasta el 2018 , me ha parecido  oportuno volver a rememorar  esa polémica y, en consecuencia, redactar otro artículo más amplio , dada la originalidad y  relevancia, así como la  vigente actualidad de este asunto. En este sentido, tanto  Luis Miguel  Aparisi Laporta como la citada Revista me han autorizado, de nuevo, para insertar algunas de las ilustraciones en este nuevo artículo.[iii]  con  su correspondiente texto. Luis Miguel Aparisi, siendo Comisario del Pabellón Institucional del Ayuntamiento de Madrid de la  Feria del Libro de Madrid del 2007 , confeccionó una  excelente, ilustrativa  y aclaratoria lámina sobre “El Escudo de Madrid”.[iv] En el anverso sobre fondo azul,  inserta  distintos escudos, símbolos y emblemas de la Villa pertenecientes a diferentes épocas.. En el reverso sobre color crema,  Aparisi aclara diversas dudas sobre el escudo en tres apartados  : “El Concejo Madrileño. ¿De cuándo data el sello o escudo de Madrid?.  Lo que dijeron los cronistas.-” .En este sentido aporta los testimonios de Juan López de Hoyos, Gil González de Ávila, Jerónimo de Quintana y José Antonio Álvarez Baena.

 

Algunas modalidades del escudo incorporadas  por Aparisi a  la citada lámina con textos del mismo

 

 

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Ya en los Anales del Instituto del Instituto de Estudios Madrileños , en el nº 36, de 1996, Luis Miguel Aparisi Laporta [vi]publicó un interesante artículo  al que tituló: “Una particular versión del escudo de Madrid”. En cuanto a la composición del escudo indica Aparisi  que:   “Quizá bajo una óptica ortodoxa debía cambiarse lo del oso y el madroño por la osa y la madroñera, pues el arbusto y no el árbol, así se llama, que el madroño sólo es el fruto. Aunque ya es autorizado llamar indistintamente  madroño a la planta y el árbol”. Matiza Aparisi “Que las madroñeras no son planta autóctona de Madrid es lo que dicen los expertos .Y algún experto investigador ha tratado de demostrar  que lo que tenemos en el escudo  es un almez, árbol si autóctono”.   En 1967 siendo Delegado de Educación y Cultura D. Antonio Aparisi Mocholí, padre de Luis Miguel Aparisi, trató de poner orden en las múltiples variantes del escudo de Madrid y así configurar un escudo más acorde con la realidad. Así el 28 de abril de 1967 mediante acuerdo plenario se aprobó, conforme al dictamen técnico emitido en  1962 de Don Dalmiro de la Valgoma, miembro de la Real Academia de la Historia y del Instituto de Estudios Madrileños.

 

. En consecuencia,  en el Boletín del Ayuntamiento de Madrid del 1 de mayo de 1967 se publicó el acuerdo plenario del Consistorio Madrileño de 28 de abril, donde se definen cuáles son los componentes, que integran el escudo y, en este sentido, literalmente se dice; “ Se considera que los elementos fundamentales son el oso y el madroño, las siete estrellas de plata y la corona real; por consiguiente, debe volverse al secular escudo de la Villa que adoptará la siguiente composición heráldica “ (que ya menciona  Luis Miguel Aparisi) : “ En campo de plata, un madroño de sinople (verde); terrasado de lo mismo, frutado de gules(rojo) y acostado de oso empinante de sable (negro)  y bordura de azur, cargada de siete estrellas de plata; al timbre, corona real antigua”.

 

Según Aparisi, después de la aprobación de este acuerdo no tenía mucho sentido que se  mantuviera esa pugna entre los heraldistas  en si era oso u osa el plantígrado del escudo o si el árbol era un almez o madroño.

 

Aparisi termina su artículo con una revelación muy singular en cuanto a las características del plantígrado que describe y que acaeció casualmente cuando por un error en un expediente el personal del Archivo le entregó una carpeta  que ponía: ”sobre construir de 10 fuentes económicas quitando la de la calle de Águila del punto donde se halla, poniéndola en una de las farolas inmediatas”. Aparisi , aunque esa denominación no tenía nada que ver con su trabajo, por curiosidad descubrió que en “el membrete de un escrito de 12 de febrero de  1847 aparecía el escudo de Madrid en forma ovalada y con la estructura  actual, con una orla en la que se lee: FONTANERÍA DE ESTA M.H.V. DE MADRID”. La sorpresa era  que había un oso con la corona, pero lo más sorprendente es que se hallaba sentado. Aparisi termina especificando si alguien era capaz de explicar porque el plantígrado  estaba recostado.

 

El hecho de abordar este tema tuvo su origen en la polémica que ya se suscitó en el año 2007  y que  diversos  medios de comunicación y, en concreto, los diarios el País[vii] y el Mundo[viii] en el mes de junio del  año 2007 , que   se hicieron eco de la controversia , motivada por la reivindicación del Consejo de Mujeres de Madrid, en el sentido  que el plantígrado que figura en el escudo de nuestra Capital era osa y no oso.  Mi curiosidad, por una parte, y la posibilidad de  encontrar   fuentes fehacientes  que proporcionaran una visión objetiva  sobre esa afirmación,  me incentivaron a realizar este estudio, independientemente de la respetable opinión de  investigadores más autorizados que yo, como el director de Real  Academia  Matritense de Heráldica y Genealogía,  D. Faustino Menéndez Pidal de Navascués, quien reseñaba que lo importante es el emblema y no el sexo del animal, matizando con cierta ironía que los expertos en heráldica no son veterinarios[1] para determinar el sexo del plantígrado, aunque dejó constancia que en el siglo XVI los cronistas de la época  denominaran osa al plantígrado del escudo, a pesar de que  no hubiera  bases contrastadas para fijar ,con rigor científico, si era macho o hembra como, tampoco, si era  o no un madroño el árbol que, igualmente, consta en el escudo

 

  No obstante, a pesar de que está autorizada opinión haga referencia a que ese planteamiento,  no merece la pena que sea objeto de polémica, el tema ha despertado mi curiosidad para indagar e intentar clarificar ciertos aspectos, no solo sobre el sexo del animal, sino también sobre la biología del plantígrado, su hábitat actual, sus costumbres y todos los problemas que conlleva actualmente su conservación, así como algunas breves pinceladas respecto a leyendas y mitología del mismo y fundamentalmente la procedencia del escudo,  su evolución y  componentes que lo singularizan. En este sentido, quizás los estudios más actualizados y rigurosos son los realizados, entre otros, por Dalmiro de la Válgoma, José María Bernáldez Montalvo, Santiago Amón y Luis-Miguel Aparisi Laporta, quienes pormenorizadamente son los que han aportado una visión más objetiva  y veraz sobre la historia del escudo.

 

Las Comunidades Autónomas de España y en concreto las de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Galicia  han elaborado planes de recuperación del oso, a fin de preservar la conservación de la especie y su hábitat.   

 

  Entre las distintas variedades de osos que existen en nuestro planeta  se pueden observar  con toda claridad notables diferencias,  aunque “todos ellos pertenecen a una sola especie, como  precisa Joaquín Araújo, en su libro “El Oso Y EL Madroño”. [ix] El oso que se extiende en nuestro continente es el Oso Pardo- Ursus Arctos -. Araújo analiza el declive y  acoso del oso y su  actual área de distribución en Europa.  El mayor  número se encuentra en los países del Este y, especialmente, en Rusia. En este sentido, es significativa  su reflexión  cuando especifica: “Una vez más podemos calificar a una especie como inmejorable indicador de la salud de un paisaje: allí donde quedan osos, sobrevive también todo lo demás”.                 

 

 

III.-EL ESCUDO DE MADRID. ORIGEN, HISTORIA y VERSIONES

 

        José María  Bernáldez Montalvo, que fue Director del Archivo de Villa del Ayuntamiento de Madrid, en un excelente artículo que tituló: “El Escudo heráldico de la Villa de Madrid, otra vez” , [x]es uno de los estudiosos que con mayor acierto ha sabido escudriñar, después  de las diferentes versiones habidas   y  en medio de tantas contradicciones y errores, la veracidad sobre la autenticidad del Escudo, desmontando, una por una, las argumentaciones de otros historiadores e investigadores, cuyas afirmaciones no respondían a  la veracidad y  versión auténtica del Escudo.

En este sentido, cita el informe emitido por la Real Academia de la Historia en 1961 y precisa que cualquier investigación que intente indagar  el Escudo ha de “contar” con la opinión autorizada y el dictamen elaborado por Don Dalmiro de la Válgoma, insigne heraldista, autor del citado informe encargado por  dicha Academia. Bernáldez plantea  la situación de la injustificada inclusión  del dragón en el escudo que Válgoma estima “intruso”   y cómo el promotor de su inserción fue López de Hoyos quien  en su afán de magnificar el pasado de la Villa hace referencia al mismo, reseñando que en Puerta Cerrada la figura que constaba  en la misma era una culebra transformada en fiero dragón.   El dragón era  animal  que usaban los griegos como blasón en los lugares que conquistaban o fundaban.

 

     Respecto a la corona, igualmente, Bernáldez alude a que su inclusión fue aprobada por   las Cortes de 1548, en Valladolid, presididas en nombre y representación del emperador por su hijo el príncipe Felipe, a instancias del Concejo, y no por intercesión de Juan Hurtado de Mendoza, realizándose la solicitud para que la corona  figure “dentro del escudo madrileño”, descartándose la tesis de López de Hoyos “y sus fotocopistas”  de que esa incorporación se efectuara en 1544 con Carlos I, ya que el emperador se encontraba fuera de nuestro país en Alemania.  En  el sello de  13 de diciembre de 1625  ya aparecerá por  primera vez  la corona como “timbre de todo el blasón.”.

.

    Las siete estrellas de plata, que constan en el escudo de la Villa , también,, manifiesta  el antiguo Director del Archivo,  que “no son figura  inmemorial” , como asevera López de Hoyos “y sus seguidores”, y datan del año 1548.  De acuerdo con esta versión las estrellas surgen en el escudo al mismo tiempo que la corona. Desbarata así Bernáldez la tesis de la pretendida antigüedad de dichos elementos y el investigador esgrime  la sencilla argumentación que la  inserción  de la corona   a petición del  Concejo se debe “al acatamiento” del Municipio y las estrellas  por “nuestro claro cielo”.

 

    En cuanto al sexo  del animal  es osa y así consta en los primeros documentos municipales que investiga Bernáldez y en, ese sentido, menciona “el Libro XIII de  Acuerdos”, donde al margen, en el folio 79, figura la presencia femenina del reseñado plantígrado. El amanuense escribió: “armas de la osa de la Villa”  y posteriormente Bernáldez se percató que en uno de los documentos de 15 de marzo de 1550 consta el sustantivo osa, afirmación que corrobora López de Hoyos cuando precisa “que las armas madrileñas traen osa”. Ello no impidió que algunos escritores utilizaran el nombre masculino

  

  Asimismo, Bernáldez  constata  que el hecho de  que probablemente se dijera  oso en lugar de osa pudiera deberse a que el “machismo o razones fonéticas o métricas”  fueran el motivo  para que se utilizara el término oso, ya que para la rima era más fácil y sonaba mejor la expresión: “Villa del oso y el madroño” que la de  “Villa de la Osa y el Madroño”. También,  “por comodidad”,

 

     La  mayoría de los historiadores y cronistas sustentan  la argumentación  de que hubo un conflicto  entre el Consistorio madrileño y el Cabildo eclesiástico  sobre a quién correspondía, los montes y los pastos, litigio que se zanjó adjudicando al cabildo los pastos (osa pasante) y al Ayuntamiento los montes (osa rampante) .No obstante, Bernáldez muestra su escepticismo respecto a dicha creencia y  reseña la carencia de cualquier documentación que acredite que hubo el citado pleito entre el Cabildo eclesiástico y el Concejo. Mientras no exista un prueba documental del pleito cabe la posibilidad de  que la osa figurase rampante, considerando que la posición erguida del plantígrado sobre el madroño se debe a que le gustaran sobremanera “los frutos maduros” del árbol.

 

      La antigüedad del plantígrado en la heráldica del municipio madrileño es analizada por Bernáldez, quien  describe que: “en un sello céreo pendiente de una escritura de avenencia, de 8 de julio de 1381” aparece solo  la figura del “plantígrado”  como un oso u osa “pasante” y así se acredita en los iniciales “Libros de Actas y Acuerdos”.  El ilustre investigador ya citado, considera que ese sello municipal puede que fuera  muy anterior al año 1381, ya que la impresión del mismo en la escritura referida presenta cierto “deterioro del molde” y la causa no es otra que su frecuente  utilización.

 

     Del mismo modo,  Bernáldez hace referencia, también, al  Libro de Acuerdos de 15 de marzo de 1550 donde se transcribe que: “Paresçió en el Ayuntamiento Marco Díaz tundidor, veedor de los paños, e dixo que le sello de los paños para que no se pueda falsear conviene  se haga poniendo en él la osa que son armas desta  Villa e se  en plomo e no de otra manera”.

 

     Asimismo, y al igual que la corona, las estrellas del escudo no son “figura inmemorial”, tal como mantienen López de Hoyos y otros escritores, ya que hasta 1548 no aparecen  En 1550 se pueden ya contemplar dichos astros en la “Portada del Buen Plazer, según Bernáldez,  llegando a la conclusión que la corona consta en el escudo “por los servicios prestados” y las estrellas por el cielo azul y hermoso de Madrid.

 

  En el  año 2004,[xi]  se crearon  las marcas institucional, promocional e internacional del Consistorio. La institucional es la ya habitual del escudo con la leyenda debajo del escudo en letras minúsculas: madrid. La promocional inserta, igualmente, debajo la leyenda en mayúsculas y con interjecciones: ¡MADRID! y en la marca  internacional, sin el escudo, se incluye el lema, también en mayúsculas y con interjecciones: ¡MADRID!. Los logotipos, colores y símbolos de estas tres marcas pueden ser diferentes según su utilización y destino.

 

El escudo [xii]es uno de los componentes esenciales  para la identificación  del Ayuntamiento de Madrid. Precisamente el equipo del actual gobierno municipal [xiii] de Manuela Carmena ha sustituido el logotipo, que fue aprobado en el año 2007 por el gobierno de Alberto Ruiz Gallardón, por otro,  en el que se suprimen los signos de exclamación, conservándose el escudo y la tipografía.

 

 

        

IV.-IMAGEN DE LA ESCULTURA DE LA PUERTA DEL SOL 

En  la Puerta del Sol de Madrid se encuentra una de las esculturas más representativas de la ciudad. Se trata   del  oso y el madroño,   bello monumento  efectuado en 1967 por Antonio Navarro Santa Fe  con materiales de bronce y piedra.  En torno a la  escultura , en el año 2007, alrededor de la escultura se reunió  el Consejo de Mujeres de Madrid para reivindicar que el plantígrado del Escudo de Madrid era osa y no oso.  .En ese sentido, los periódicos  el País y El Mundo  destacaron  en el mes de junio de  ese año    dicha polémica . Concretamente, en el   País  del 14 de junio del 2007,  se publicó  la noticia relativa al debate con el título: “Academia de Heráldica. No somos veterinarios” y en la misma fecha un reportaje, también en el citado periódico, de Pilar Álvarez, denominado:  “¿Quién osa estar junto al madroño?”.   En el Mundo, el 15 de junio del 2007 , igualmente, se publicó más información alusiva al tema  con el epígrafe: “No somos veterinarios para saber si es un oso o una osa”.

 

  D. Faustino Menéndez Pidal de Navascués,  director de Real  Academia  Matritense de Heráldica y Genealogía,  reseñaba que lo importante es “el emblema” y no el sexo del animal, matizando, con cierta ironía, que los expertos en heráldica “no son veterinarios” para determinar el sexo del plantígrado, aunque dejó constancia que en el siglo XVI los historiadores y escritores de la época le denominaran osa. 

   Pilar Álvarez  en su reportaje recoge el testimonio   de Luis Miguel Aparisi Laporta, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia, miembro del Instituto de Estudios  Madrileños y profundo conocedor de la Heráldica.  Álvarez alude a la autorizada opinión  de  Aparisi, quien sustenta  que unos historiadores se decantan porque el plantígrado era oso y otros mantienen que era osa. No obstante, lo que zanja el debate  es lo establecido en el acuerdo plenario municipal de 28 de abril de 1967, en el sentido que: “el oso y el madroño, las siete estrellas de plata y la corona real son "los elementos fundamentales del escudo”.

 

V-. EL MADROÑO

 

En las conversaciones mantenidas con mi buen amigo Luis Miguel Aparisi me dejó entrever que el madroño no era un árbol autóctono de Madrid, como lo fue  el almez, pero que conforme a la tradición se adoptó el madroño como árbol simbólico de Madrid. El madroño puede alcanzar hasta 8 o 10 metros de altura, pero lo más frecuente es que no supere los 3,5 metros. Su hábitat es el de la  zona  mediterránea y de las Islas Baleares. También en lugares de clima suave como Extremadura y Sierra Morena. Ginés A.  López González[xiv] recuerda cómo los frutos tienen la propiedad de embriagar, ya que cuando se hallan plenamente maduros poseen algo de alcohol y su degustación puede ocasionar dolor de cabeza. Asimismo,  en medicina son famosas sus propiedades curativas para combatir la diarrea y la disentería  y, también, es beneficioso como elemento diurético. Con sus frutos antiguamente se fermentaban para obtener un exquisito licor de madroño

 

  “El Árbol más hermoso”. Así comienza Joaquín Araújo la descripción de “la madroña” (en su ya citada obra: “El Oso y el Madroño), afirmando que en varios lugares de nuestra península se utiliza más el femenino que el masculino. La  variedad de sus colores y la incorporación de otros nuevos hacen de este árbol o arbusto que  sea uno de los más bellos de la naturaleza y que se puede admirar en zonas de clima  mediterráneo y atlántico.

 

  Araújo destaca las propiedades curativas “de la madroña” para enfermedades como “las colitis, la disentería y los cólicos renales”. Otros  productos muy apreciados son su miel y  azúcar. Su fruto se puede comer, aunque no sea tan fino como “las moras o las grosellas”. . El hecho de denominarse en latín “arbustus unedo”  tiene su explicación en que “unedo” se traduce en castellano por “uno solo”, en el sentido de  comer únicamente un fruto para evitar el perjuicio que supone ampliar su consumo por los efectos nocivos del alcohol,  pero Araújo considera que es excesivo realizar esta afirmación, ya que es más  frecuente comer más de un fruto y coger “una indigestión o colitis”  que una cogorza.  Es famoso el licor de aguardiente elaborado con estos frutos en Portugal.

 

     Bernáldez  Montalvo asegura la existencia del madroño en Madrid, en base a documentación municipal, y alude a la proliferación de madroños en otros tiempos. Menciona como argumento probatorio una disposición del Consistorio madrileño de 27 de octubre de 1525 “que autoriza a los frailes de Atocha… a trasplantar madroños a sus huertas xaras, madroños u  otros árboles, sacándolos de los montes desta Villa”.

 

 

Referencias:

[i] MONTERO VALLEJO, Manuel. Historia de Madrid. “ Madrid Antiguo y Medieval “ Editorial Complutense. Pp. 87-117. Ob. Cit.

 

[ii]  ARAÚJO, Joaquín. “El Oso y El Madroño. Los dominios de un triunfador derrotado”. Caja Madrid. Madrid, 1996. Pp. 53-60.

 

[iii] MATEO DEL PERAL, L. Regino. “ EL OSO U OSA EN EL ESCUDO DE LA VILLA” . Número 34 de la Revista de Madrid Histórico correspondiente  a los meses de julio y agosto del año 2011.

 

[iv] APARISI LAPORTA, Luis-Miguel.    Autor del texto e ilustraciones sobre El Escudo de Madrid. Ob. Cit.

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[v]  APARISI LAPORTA, Luis- Miguel. “Una particular versión del escudo de Madrid”. Anales del Instituto de Estudios Madrileños, nº 36, 1996. Pp. 325-326

 

[vi]  APARISI LAPORTA, Luis Miguel. “Una particular versión del escudo de Madrid”. Ob.Cit.

 

[vii] ELPAIS.com / AGENCIAS - Madrid - 14/06/2007

[viii]  www.elmundo.es. Madrid.-15-06-2007.

 

[ix]  ARAÚJO, Joaquín. “El Oso y El Madroño. Los dominios de un triunfador derrotado”. Caja Madrid. Madrid, 1996. Pp. 53-60.

 

[x] BERNÁLDEZ MONTALVO, José Mª.“El Escudo heráldico de la Villa de Madrid, otra vez” ,   Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, nº 5. 1979.,

 

[xi] Ayuntamiento de Madrid .Imagen Corporativa. Página Web. www.munimadrid.es.

[xii] identidad.madrid.es – Identidad institucional | Ayto. Madrid

https://identidad.madrid.es/

 

[xiii] Logotipo: Carmena cambia la marca de Madrid y elimina el signo de ...

https://elpais.com › Madrid

 

[xiv] LÓPEZ GONZÁLEZ, Ginés A.. “Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares”.

2ª Edición. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid. Barcelona. México. 2004. Pp. 687-689.

El escudo de Madrid aprobado  por acuerdo plenario de 28 de abril de 1967, actualmente vigente.

“La culebra grabada en Puerta Cerrada, transformada en fiero dragón”. Aparisi transcribe  el testimonio de López de Hoyos (1569) que reseña: “ Y estaba  en lo más alto de la puerta en el lienzo de la muralla labrado en piedra berroqueña un espantable y fiero dragón”.

 Aparisi  señala algunos componentes de los  cinco escudos “Pedernal y agua. La osa o el oso. El Madroño, el Almez u otro. El Castillo. La Corona Cívica y la Corona Real. Y las Siete Estrellas del Carro de la Osa Menor (o las Siete Colinas)”.

“Sello en cera negra. En el anverso un Oso-una Osa- pasante y  en el reverso Castillo con tres almenas. Data de 1381. Archivo de Villa. A la derecha el escudo sobre el pendón de Madrid”.

Archivo de la Secretaría del Ayuntamiento.[v] Expediente 4-38-8. Página. 326. En el escudo el oso u osa aparecen sentados y figura la corona real.

© 2019 by Nuria Lorite Ayán 

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