Historia de una noche de Reyes

A primeros del año 1993, tuve una reunión en una empresa que buscaba alguien para realizar programas de radio sobre temas de salud, cuidado, consejos en relación con la medicina natural. Recuerdo aquella reunión, sentada en un sillón frente a una mesa que me parecía enorme, y mucho más grande el despacho. Como el salón de mi casa, pensé. Al otro lado de la mesa, llena de papeles y objetos de estos tontos que se tienen en las mesas para deslumbrar al que le gusten, me hablaba la persona que me estaba proponiendo el trabajo. Acepté.

Yo llevaba muchos años escribiendo y publicando, siempre me gustó contar cómo funciona todo, e investigar, aprender y contarlo. Quizá es así de simple. Y lo que más me gusta, si se puede decir así, es que me entiendan, pues sino... para eso, hablo sola, en mi jerga científica.

El primer programa fue en la COPE, con José María Alfageme, un grande de los medios en España. Recuerdo perfectamente el color de las paredes, la ventana detrás de donde estaba el control, los auriculares, la luz roja... Yo me había preparado muy pero que muy bien aquel programa, sabía más o menos lo que me iban a preguntar y me llevé una chuleta escrita con subrayados como si fueran unos apuntes para que no se me olvidara nada. Lo cierto es que estaba de los nervios, temía algo que no había temido nunca: quedarme en blanco.

Alfageme muy ducho en estos menesteres, al verme novata y nerviosa, me dijo: “No te preocupes doctora, no piensen que hay cinco millones de personas escuchándote”. Casi me da algo, pero por respeto, no me desmayé. Ahí me agarré el estómago, traté de silenciar mi corazón que era lo único que escuchaba, y empezó todo. El primer programa lo hicimos grabado, por si acaso salía mal. Pero, ay amigos... fue genial. Fue como magia... se encendió la luz roja y yo me vine arriba, llena de seguridad, pensando en la responsabilidad de hablarle a esos supuestos cinco millones de personas. Veía sus caras, y les miraba a unos ojos inexistentes, con mi voz, quería llegar a ellos.

No hubo que repetir nada. Ese programa se emitió tal cual, y superado el bautismo de fuego, me lancé a los directos en radio, en televisión, con preguntas y llamadas en directo, una aventura apasionante. El veneno de la radio entró en mi cuerpo, y sentía ese subidón que arranca al encenderse la luz roja.

Hace unos 6 años coincidí con Alfageme en la entrega de las Antenas de Plata de la Radio, premiaron a una periodista muy querida para mi con la que yo trabajaba. Cuando le volví a ver tras muchos años, le dije: anda la faena que me hiciste. Él, claro, no recordaba nada, pero al escuchar mi relato resumido, llamó a varios compañeros, entre los que estaban Pepe Domingo Castaño (cuántas horas de radio con él, cuánto aprendí) y le dijo, anda mira Nuri la faena que le hice... y reímos juntos.

La vida trae muchos regalos.

Y uno de esos regalos insospechados me llegó tras una noche de Reyes. Yo cada año, por lo que pueda pasar, escribo mi carta, alguna de las cuales hago pública en mi blog, tan solo para que Sus Majestades no digan que no la hice...

El 5 de enero de 2016, recordaba tantos años de radio, con tantos periodistas y profesionales maravillosos con lo que ha trabajado. Tantas consultas en directo, anécdotas curiosísimas. Recordaba que con José Luis Uribarri hacía un programa de media hora, se abrían las líneas y entraban montón de llamadas. Ahí me veía yo en mi salsa, cuando Uribarri, para mi sorpresa, cortaba mi programa tras una hora, cuando llegaban las noticias. Yo, ni cuenta, pues se me pasaba el tiempo volando, queriendo coger la mano con las palabras a aquellas personas que llamaban y que, en muchos casos, solo necesitaban alguien que les escuchara con atención, desde el corazón.

Bien, pues esa noche de Reyes, yo pensaba acerca de cuántos años había estado trabajando en radio, me fascina, y siempre con grandes profesionales, y cuánto me gustaría tener mi propio programa para poder comunicar como quisiera, sin cortes o filtros, y tratar de lo que importa en la vida, que son muchas muchas cosas, para ayudar a mejorar este mundo y la vida de cada uno. Pensaba en un programa de noche, pero bueno, pensaba en “mi” programa.

Pasadas las fiestas, recibí una llamada. Alguien se presentó, ya nos conocíamos por una emisora en la que había trabajado como unos 20 años antes, una agradable sorpresa, siempre es bonito recuperar a esas personas de cuando no había móviles ni email. Quedamos en vernos, y tras ponernos al día, me dijo: ¿Te gustaría tener tu propio programa?

Mi cara... no sé cómo sería mi cara, pero me dio un vuelco el corazón, y dije sí a todo.

 

Nació LA VIDA BILOBA.

El 6 de febrero de 2016 comenzamos esta aventura. Dos sábados con un programa de 1 hora que, a la vista de la temática tan variada, y la sorpresa de la emisora ante un extraño programa de salud, se convirtieron en 2 horas. Salud es todo, dije cuando me preguntaron ¿por qué metes ese contenido que no es estrictamente de salud? Salud es todo, todo lo que nos hace felices, nos hace más saludables.

Desde el primer episodio se creó el podcast, podéis escuchar ese primer episodio, una declaración de intenciones. Lo hice yo sola, para hacerme con el tema de los técnicos, pues eso no lo había hecho nunca. Me puse manos a la obra a aprender todo lo que necesitaba saber.

El segundo ya tuve invitados, y me seguí sentando en el lateral de la mesa, mi puesto durante tantísimos años, para seguir sintiéndome cómoda. El tercero, ya me senté al frente de la mesa cara a la pecera.

Cuarta temporada

En septiembre de 2018 hemos empezado la cuarta temporada. LA VIDA BILOBA es un programa vivo, como tal, tiene sus cambios, se va enriqueciendo con personas, con temas, con los oyentes, contigo que lees esto.

 

Mantenemos por encima de todo un afán de servicio, de comunicación, ese deseo de ser una ventana abierta, plural, respetuosa, solidaria.

¡Gracias!

A todas las personas que hacen posible LA VIDA BILOBA. Este no es mi programa. No es así, es vuestro. De todos los que los hacen con su participación, con su colaboración, con su promoción, de todos los que escucháis, escribís, compartís, comentáis.

LA VIDA BILOBA no sale de la nada, sale del tiempo, del trabajo y del amor que ponemos todos.

 

LA VIDA BILOBA es una familia cada vez mayor. Un camino que realizamos juntos, cuando queráis gracias a la tecnología. Bien sea en directo, cada sábado, en diferido, o en el podcast, en la web, en las redes... estamos ahí.

 

«Bienvenidos a LA VIDA BILOBA, tu espacio - tiempo donde creemos que la salud es el estado de completo bienestar físico, mental, emocional y social, y no solo la ausencia de enfermedades. Donde creemos que la salud es vivir con alegría, conscientes, de forma autónoma y solidaria... y cumplir los sueños».

 

Soy la Dra. Nuria Lorite Ayán y... comenzamos”.

 

LA VIDA BILOBA, TU VIDA, VEN

© 2019 by Nuria Lorite Ayán 

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