HISTORIA DEL CARNAVAL EN MADRID

(Desde el s. XVI al s. XX)

Resumen de la entrevista de la Dra. Nuria Lorite Ayán a L. Regino Mateo del Peral 

sobre la Historia del Carnaval de Madrid

en el programa La Vida Biloba - Episodio 105

Algunos datos que no están en la entrevista... y es que nos gusta saber...

ORIGEN  Y SIGNIFICADO DEL CARNAVAL

(© del Autor)

   

Julio Caro Baroja en su obra El Carnaval  realizó una  magnífica investigación sobre este acontecimiento  del carnaval, fiesta transgresora, opuesta al rigor y la normalidad de la vida cotidiana, resaltando en tres apartados de su pormenorizado  estudio aquellos aspectos más relevantes de esta manifestación lúdica, así como su origen ancestral, historia y peculiaridades, según el lugar donde se conmemore. Como indica Caro, el hecho de que se argumentara que el Carnaval derivara de las Saturnales romanas fue una tesis que especialmente se mantuvo a partir  del Renacimiento y que fue mantenida por eruditos como Sebastián de Covarrubias. Otros sostuvieron que pudiera proceder de las Lupercalia e, incluso, hay quien reseña que su origen proviene de las Dionysia griegas, que un determinado momento llegaron a identificarse con las Kalendae de enero.   

 

Dos fueron las teorías que se mantuvieron respecto a la existencia del Carnaval. Aquella que le vinculaba a tiempos ancestrales, en el sentido de que esta fiesta derivaba de las Saturnales romanas, y la que contrapone este tiempo pagano al periodo cristiano de la Cuaresma. Los que mantienen esta segunda teoría son del criterio de que el Carnaval nació como antítesis de la Cuaresma, apoyándose en sus antiguas denominaciones de “carnestolendas” (carnes suprimidas) y “antruejo” (palabra que derivaría a su vez del introito o introducción a la Cuaresma).  

 

La celebración del  Carnaval en Madrid, desde que la Villa  fue designada por Felipe II, en 1561, como sede permanente de la Corte,  tuvo la peculiaridad de  estar condicionada por una doble dimensión cortesana y popular. Siempre la ciudad tuvo esa rémora de la prohibición del Carnaval o la máscara por ser la sede donde se parodiaba en esos días con mayor intensidad a las autoridades civiles y eclesiásticas de mayor rango.

 

Las autoridades no sólo estaban en contra de la utilización de las máscaras, sino también de las burlas carnavalescas, que fueron objeto de persecución por los Alcaldes. Es curioso que las prohibiciones dependían de las características, formación y mentalidad del propio monarca. Por ejemplo, Carlos I prohibió la máscara, Felipe II autorizó el disfraz pero no la careta, y Felipe IV, el más entusiasta, con su valido el famoso Conde Duque de Olivares, fueron los más fervientes defensores del Carnaval y en su reinado asistimos a la existencia de un carnaval cortesano y otro popular. Felipe V y Fernando VI volvieron a prohibir las máscaras y Carlos II (el Hechizado), autorizó su utilización y permitió su uso en los teatros.

 

El Carnaval alcanzó su plenitud a partir del siglo XVII, como  se refleja  en la Corte cuando se  organizaron numerosas mascaradas,  que se circunscribieron no solamente a los días de Carnaval, sino con ocasión  de la llegada de un rey a la ciudad, un matrimonio real, o el nacimiento de un infante.

Por otra parte, hay que reseñar las diferentes versiones sobre la  extensión del carnaval  que se iniciaba en un sentido amplio en la Epifanía o antaño en Madrid en San Antón, ( Por San Antón las carnestolendas son o Desde San Antón las mascaradas son) o en  San Blas o en la Candelaria, y ya en un sentido ya más restringido se hace referencia a los tres días más relevantes: domingo, lunes y martes anteriores al miércoles de ceniza. En este sentido, Sebastián Castellanos menciona, como: <<Por lo general en los pueblos de corto vecindario, solo se tiene por Carnaval los tres días que preceden al miércoles de Ceniza, si bien las vueltas del día de San Antón es la primera mascarada del pueblo; pero en las capitales y en las Córtes (sic), se empieza a sentir en festivos bailes desde el 6 de enero, fiesta de la Epifanía…>>.

 

RECUPERACIÓN EN CARNAVAL EN MADRID

Los últimos Carnavales databan  de 1936. En el siglo XX el declive del Carnaval coincidió con un suceso político, que fue la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). El general prohibió las máscaras en las calles, pero permitió que algunas fiestas de disfraces  se organizaran en determinadas sociedades madrileñas, como la Asociación de la Prensa y el Círculo de Bellas Artes.

 

Después de la celebración de las elecciones democráticas en 1979, el pacto entre el PSOE y el PCE hizo posible el acuerdo para que accediera a la Alcaldía del Ayuntamiento de Madrid de Enrique Tierno Galván. En 1979 hubo tímidos intentos en la calle Mayor para recuperar el carnaval siendo Alcalde Luis Mª Huete. En 1980, durante su mandato se perfiló ya un primer proyecto completo de carnaval. Previamente a su celebración, L. Regino mateo acompañó al entonces Concejal de Cultura, Enrique Moral Sandoval al  Gobierno Civil, situado entonces en el Palacio de Cañete, en la calle Mayor,69, con el objetivo de que se  concediera   autorización a fin de celebrar el Carnaval. El Gobernador Civil de Madrid, Juan José Rosón, mostró un talante abierto, aunque como medida preventiva se autorizó  solo el disfraz, pero no la máscara.

 

El Entierro de la Sardina constituye la culminación de la fiesta del Carnaval en Madrid. Se trata de una tradición madrileña que ha sido objeto de investigación por afamados pintores, cronistas y escritores que como Goya, Pascual Madoz, Mesonero Romanos, Gutiérrez Solana, Pedro de Répide y Julio Caro Baroja,  ponen de relieve el arraigo de esta actividad que es la que más ha sobrevivido entre las tradiciones madrileñas.

 

El 9 de febrero de 1983, D. Enrique Tierno Galván, con su fino sentido del humor y su lenguaje enriquecedor, barroco y adecuado al acontecimiento que se celebraba,  dictó un bando sobre el Carnaval, en el que, entre otros aspectos, aconsejaba a los madrileños que: «Pueden, pues, los madrileños, hombres y mujeres, de cualquiera edad, divertir la voluntad, según su general inclinación durante los ya cercanos Carnavales, gozando de cuantos regocijos el Concejo desta coronada Villa, con generosidad, aunque sin derroche,  ofrece”. En otro párrafo, Tierno reseñaba que:“No es raro, por último, que en estas fiestas de Carnaval, no ya el pueblo llano, por lo común sufrido, sino currutacos, boquirrubios, lindos y pisaverdes, unidos a destrozonas, jayanes, bravos de germanía, propicios a la pelea  y al destrozo, rompan sin razón bastante que, a juicio de esta Alcaldía, lo justifique, enseres de uso público que el Concejo cuida, como respaldares de bancos, papeleras , esportillas y cubos de la basura, ayudándose de los más insólitos instrumentos, cuya finalidad propia no es, mírese como se mire, la de quebrar y destrozar».

 

Finalizaba Tierno su bando advirtiendo de la mesura y noble comportamiento que debe observar el pueblo de Madrid, evitando excesos y daños que se puedan causar  a personas y cosas y, en ese sentido, confía en que: «De la buena crianza del pueblo de Madrid se espera que sin dejar el esparcimiento adulto y el  juvenil retozo, contribuya a cortar abusos tan censurables, obra de muy pocos, que desdora a muchos».

 

«Téngase, pues, antes que la Cuaresma llegue, días de fiesta, algazara, y abierta diversión, sin excesos, según conviene a pueblo tan alegre, discreto y a la vez bullicioso como el de Madrid, de manera que su comportamiento no venga a dar la razón a quienes en tristes tiempos pasados suprimieron estas antiguas e inocentes fiestas».

Otro de los aciertos más relevantes fue el de incluir  en la programación de 1986 un ciclo de conferencias y tertulias, desde el 3 al 6 de febrero, al que se denominó: «Hablemos de los Carnavales», que se celebró en el Centro Cultural Conde Duque de la Concejalía de Cultura. La apertura de este ciclo  tuvo lugar el 3 de febrero, con una magistral disertación  de Julio Caro Baroja, quien, al comienzo de su conferencia: «Los Carnavales hasta hoy», efectuó un emotivo recuerdo de D. Enrique Tierno, cuando solo habían transcurrido  unos días de su fallecimiento (19 de enero de 1986).. Tuve el privilegio de escuchar, in situ,la magistral disertación de Caro Baroja sobre las raíces del Carnaval, su historia, la significación del término y otros aspectos que singularizan a esta fiesta.

 

Dentro de ese ciclo, el día 4 de febrero, tuvo lugar una amena e interesante tertulia: «El Carnaval es para los tímidos,» presentada por Wyoming, en la que intervinieron Luis Carandell, Susana Estrada y Francisco Umbral. El 5 de febrero la tertulia presentada por Manuel Ferreras con la denominación: «Las brujas se disfrazan para el Carnaval», en la que participaron como contertulios Agustín García Calvo, Lola Gavarrón y Fernando Tola. Moncho Alpuente puso broche al ciclo con una conferencia, el 6 de febrero, titulada: «Carnavales aquella vieja movida».

 

Madrid tuvo el privilegio de contar en esos primeros años de recuperación de nuestro Carnaval, de  excelente pregoneros  como Lauro Olmo (1980), Luis Carandell (1981), José María Pérez Peridis ( 1982), Antonio Mingote (1983), Tip y Coll (1984), Moncho Alpuente (1985), Martes y Trece (1986), Conchita Velasco (1987) y Pedro Almodóvar (1988).

 

Otro de los acontecimientos a destacar fue el itinerario del Paseo de la Castellana para el desfile de Carnaval.

Autor: Por L. Regino Mateo del Peral

Referencias:

1.  Caro Baroja, Julio. EL CARNAVAL (Análisis Histórico-Cultural). Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2006.

2. Julio Caro Baroja. EL CARNAVAL.  El comienzo del Carnaval. Pp. 44-50. Antropología-Alianza Editorial. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2006

3. Basilio Sebastián Castellanos. “Costumbres Españolas” : “De la fiesta y prácticas del Carnaval; y del burlesco Entierro de la Sardina”. Pp. 36-41.Museo de las Familias . Tomo V. Madrid, 1847.

4. Edición especial ilustrada de Bandos del Alcalde, prologada por Fernando Lázaro  Carreter de la Real Academia.  Ayuntamiento de Madrid. Madrid, 1984.

5. Caro Baroja,Julio. Conferencia: Los Carnavales hasta hoy. Día 3 de febrero de 1986. Centro Cultural Conde Duque. Ayuntamiento de Madrid- Concejalía de Cultura.

© 2020 by Nuria Lorite-Ayán 

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